El papel de Colonial en las zonas de bajas emisiones 

Más de trescientas ciudades europeas de más de 50.000 habitantes han puesto en marcha durante estos últimos años proyectos de zonas de bajas emisiones. Es decir, áreas urbanas en las que, mediante medidas como la restricción de vehículos altamente contaminantes y la incentivación del uso de alternativas con bajas emisiones, se busca alcanzar los valores límite de calidad del aire establecidos por la Unión Europea. En este nuevo artículo de nuestro blog profundizaremos en todos los beneficios de estas zonas para sus ocupantes y en la contribución de Colonial al éxito de estas. 

Mejora de la calidad de aire 

Entre las principales motivaciones de la creación de las zonas de bajas emisiones se encuentra la salud. Al fin y al cabo, los contaminantes que emiten los vehículos tradicionales pueden agravar cuadros médicos como el asma, las alergias, los problemas respiratorios o los problemas cardiovasculares. En este sentido, todos los edificios de nuestra cartera ubicados dentro de alguna de las zonas de bajas emisiones de Madrid o Barcelona cuentan con medidas para la reducción de la huella de carbono y de limpieza del aire. Como la instalación de zonas verdes que captan el dióxido de carbono y lo transforman en oxígeno. 

Menos contaminación acústica 

En líneas generales, los vehículos motorizados tradicionales generan mucho más ruido que sus homólogos eléctricos o híbridos. Y esto, lejos de ser algo anecdótico, impacta directamente en la calidad de vida de las personas que viven o trabajan en zonas muy transitadas. En este sentido, desde Colonial también intervenimos en nuestros edificios para limitar las interrupciones sonoras desde el exterior, gracias al uso de materiales de construcción aislantes de calidad. Esto se traduce en una mayor capacidad de concentración de los trabajadores que operan diariamente en nuestros edificios de oficinas. 

Ahorro económico 

Las zonas de bajas emisiones del mañana no pasarán exclusivamente por el fomento de la circulación de determinados tipos de vehículos. Se espera que sean áreas en las que todos los elementos contribuyan a la sostenibilidad. Y eso incluye los edificios. Es ahí donde entra en escena la eficiencia energética: uso de sistemas avanzados de gestión de recursos, aislamiento térmico de calidad o utilización de las energías renovables son algunas de las estrategias que usamos desde Colonial para alcanzarla. Y ello deriva en un ahorro en la factura de electricidad para quienes ocupan nuestros edificios. 

Mayor movilidad 

Una de las consecuencias de que las zonas de bajas emisiones dificulten el acceso a los vehículos contaminantes es que se multiplican el resto de las alternativas de movilidad. A fin de cuentas, las personas necesitan poder trasladarse de un lugar a otro. Así, en estas zonas encontramos a menudo más opciones de carsharing, de microtransportes tipo patinetes eléctricos y de transporte público. En nuestro afán por consolidar esta diversidad de medios sostenibles, incorporamos parkings para microtransportes y puntos de recarga eléctrica en algunos de los activos ubicados en estas zonas claves. 

Entorno más agradable 

La disminución del tráfico y de la velocidad a la que se mueven los vehículos convierte las zonas de bajas emisiones en zonas muchísimo más seguras para peatones y ciclistas. De hecho, ya hemos visto cómo la declaración de alguna de estas zonas ha derivado en la ampliación de las áreas destinadas a caminar. O, dicho de otra manera: las zonas de bajas emisiones pueden fomentar la creación de zonas verdes y áreas para el descanso, una práctica que en Colonial implementamos en nuestras oficinas. Unos espacios que refuerzan el bienestar humano. 

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